6 paradas obligatorias en Medinaceli

Por el 15 septiembre, 2015

En Soria, elevado sobre el cerro de una montaña, vigilando el valle del Río Jalón, se encuentra una de las poblaciones más bonitas de la provincia no sólo por la riqueza arquitectónica que atesora sino también por toda la historia que ha visto pasar en sus estrechas calles.

Llegar a Medinaceli es, dependiendo de la época que vayas del año, viajar en el tiempo. Si optas por una escapada ahora en otoño, cuando apenas hay turismo, el viento sopla por sus esquinas y los colores de sus árboles van tornando ocres, desde luego sólo pensarás que desde cualquier lado podría salirte un personaje casi de novela.

Paseando llegarás a los cinco lugares imprescindibles si quieres poder entender más esta famosa villa, así que aquí comienza nuestro recorrido escogido.

Las paradas que debes hacer en Medinaceli

Arco Romano: Te sorprenderá sobremanera nada más llegar porque ahí es donde se encuentra, a la entrada de Medinaceli. Además, es el único con triple arquería que queda en pie en toda España, algo que lo hace único. Pese al desgaste que ofrece su decoración, precisamente por encontrarse tan alto y sin nada que pare el viento que llega hasta esta puerta de la localidad.

El Convento de Santa Isabel, fundado en el siglo XVI: más allá de visitar su bella capilla, donde encontrarás un retablo dorado que te dejará con la boca abierta por la belleza y delicadeza de su estructura, no puedes dejar de pasar por portería a comprar las pastas de las Hermanas Clarisas a través de su torno. Es una tradición que no puede caer en desuso por la curiosidad y antigüedad del intercambio.

La Plaza Mayor tiene también un encanto especial y es ahí desde donde podrás acceder a su Aula Arqueológica, un lugar en el que, con una pequeña exposición como recreación, podrás intuir lo que Medinaceli fue en su época. Algibes, mosaicos, manifestaciones neolíticas…un recorrido por la historia de forma simplificada pero que te permitirá acercarte un poco más a una villa en la que habitaron sin problemas tres religiones diferentes. La entrada es gratuita aunque no está de más dejar un donativo para que puedan seguir haciendo crecer las instalaciones y exposición.

En la misma plaza se encuentra también el Palacio Ducal, uno de los edificios renacentistas que aún conserva Medinaceli y donde residieron los Duques de Medinaceli cuando se hicieron con este título.

Castillo de Medinaceli: lo que hoy verás se trata de la reconstrucción del que se decía era uno de los castillos medievales más bellos y relevantes de la Península durante el medievo. Según se cuenta y aparece documentado en algunos escritos, en su interior se encontraba una alcazaba árabe en la que se dio sepultura a Almanzor tras su derrota en Calatañazor. De hecho, es donde, según cuenta la historia, el Cid Campeador consiguió hacerse con la ciudad para los cristianos en detrimento de los musulmanes.

Por último, y quizá para los devotos la parada más importante, es hora de ir a hacer una visita al Cristo de Medinaceli en La Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, un templo gótico tardío que fue levantado sobre una capilla románica y en cuyo interior podrás visitar la cripta románica y, sobre todo, la talla del Cristo, el original, del que Madrid tiene una copia.

Pasea por sus calles, no pierdas de vista los detalles de emblemas de las viviendas, déjate llevar por su magia y siéntate a la mesa de cualquiera de los restaurantes que ofrecen los platos típicos de la zona. Desde luego, es un lugar para descubrirlo sin prisas.

 

 

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