Tres paradas de turismo slow en Palencia

Por el 8 marzo, 2022

Castilla y León está de moda. Sus provincias, sus ofertas de ocio, la historia y, sobre todo, su gastronomía, son el reclamo perfecto para un tipo de turista que está actualmente en auge: quien quiere disfrutar de verdad de lo que visita dejando el tiempo necesario para saborearlo.

Cualquiera de las provincias tiene sus secretos que descubrir, por lo que vamos a recomendar tres opciones para de verdad proponer planes que dejen huella, aunque centrándose en una de las provincias quizá más desconocidas para el viajero. Eso sí, esa cualidad es probablemente la que haga que vuelva a casa enamorado de todo lo que esta provincia tiene que ofrecer.

Palencia es, para muchos, el gran descubrimiento por la riqueza histórica y por lugares que no dejan indiferente a nadie.

El primero pasa por descubrir la Villa Romana de Palencia. Situada en la provincia palentina, llegar hasta este enclave es mirar a la historia a los ojos.

Los restos arqueológicos que han sido declarados bien de interés cultural en 1996 son dos villas que datan de periodos diferentes. Por un lado, La Olmeda, con su museo monográfico, explica a través de sus mosaicos romanos la percepción que se tenía de las estaciones del año y del tipo de vivienda que data desde el siglo I hasta el VI que es cuando los expertos hablan de que quedara abandonada.

Por otro lado La Tejada, en Quintanilla de la Cueza, además de los mosaicos de la época romana habla también de cómo eran capaces de calefactar las villas gracias a un avanzado sistema de hipocaustum, es decir, de circulación de aire caliente bajo el suelo.

En segundo lugar, quien viaje hasta Palencia no puede dejar de aprovechar el acercarse a Paredes de Nava, una localidad llena de encanto que lleva al visitante hasta pleno esplendor de la Edad Media.

Su iglesia, claro ejemplo del románico palentino, está consagrada a Santa Eulalia y muestra una edificación que ha ido evolucionando con los periodos artísticos, dejando también patente la duración de su obra con pequeñas pinceladas de lo que acabaría siendo el gótico. En ella, los amantes de la escultura encontrarán piezas únicas y de gran calidad. Pero no es el único templo que visitar ya que la localidad cuenta con otras iglesias y ermitas de interés así como el Convento de las Hermanas Brígida, cuya fundación y construcción data del siglo XVII.

Finalmente, no hay recomendación que no incluya la comarca de la Montaña Palentina. Quizá uno de los exponentes máximos de esa llamada España vaciada que tantos titulares ha copado, muestra rutas de turismo activo que no carecen de atractivo para quien quiera conectar con la naturaleza. Rutas por los pantanos, sendas con cascadas, los monumentos románicos por sus pueblos y aldeas…todo un rincón para relajarse, ir con calma y disfrutar al máximo de la tierra.

Y como no se puede hablar de Castilla y León sin hablar de su gastronomía, es el momento de echar un vistazo a la guía que propone Dónde Comer Sano que, gracias a su buscador, ofrece al viajero una propuesta de restaurantes donde no solo su carta sino su compromiso con el medioambiente destacan. En este caso, por estar certificados por reciclar el aceite que usan para biocombustibles u otros productos. Un doble acierto por el paladar y la huella que se deja.

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