Sigue los pasos de Palmeras en la Nieve

Por el 29 diciembre, 2015

Palmeras en la nieve, la novela de Luz Gabas, ya triunfó nada más ponerse en las estanterías de las principales tiendas de libros. Fue un fenómeno único, como pasara con El tiempo entre costuras. Se trata de la historia de dos hermanos que deciden adentrarse en el corazón de la isla Fernando Poo, siempre verde en contraste con un panorama gris y estático en los pueblos españoles.

Así es como arranca la novela y también la adaptación cinematográfica de las navidades, que promete dar mucho que hablar porque tiene en su argumento, como en el libro, amor, aventura, colonialismo, paisajes exóticos y mucha trama.

Para comprender la magnitud del proyecto, tan sólo hay que pensar en parte de su presupuesto: 10 millones de euros para un film. Una de las producciones más caras de la historia del cine español y, sobre todo de Canarias, uno de los lugares de rodaje.

¿Dónde se rodó la película?

Con un elenco a cuya cabeza encontramos a uno de los actores de moda, Mario Casas y a compañeras con la calidad de Adriana Ugarte o Berta Vázquez.

Desde su principio, las Islas Canarias sirvieron como enclave para recrear lo que sería finca quineana. Tanto es así, que el equipo trabajó durante más de 10 semanas en la que se llama Finca Osorio y se encuentra a unos 600 metros de altitud, algo que beneficia el verdor que se supone para la ubicación en la que se producía en isla Fernando Poo el mejor café de la zona. Esta localización fue la ideal gracias a la mucha naturaleza que posee en el punto más alto, el Pico de Osorio, que a unos 1000 metros de altitud bien podría parecer un vergel como el que se asume a la isla donde los españoles emigraron en busca de mejores oportunidades en Guinea. Telde, Aruca o Guía son algunas de las localidades que simularon Bioko, el enclave guineano donde no pudieron rodar por culpa del régimen político.

Pero no es el único lugar donde este film se desplazó para poder dar imagen a toda la historia que cuenta Gabas, sino que el director, Fernando González Molina, también desplazó a toda la estructura de filmación tanto a Colombia como a Huesca para dar escenario al pueblo desde el que parten todos sus protagonistas.

En las escenas de nieve, como no podría ser de otra forma, el Pirineo Aragonés tuvo especial relevancia para todos. Su nieve, su temperatura gélida. Colombia sirvió como decorado a la parte más caribeña de la novela, donde las imágenes de selva, vergel, playas y naturaleza cobran protagonismo, como se podrá ver en el film, así como las propias plantaciones de café, hilo argumental que pone en orden toda la historia de Kilian, Clarence, Julia o Antón.

Desde luego, si el libro tuvo buena aceptación, camino de ello va la película, que ha tenido un estreno único que ha mejorado los registros de las películas españolas.

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