Visitar Pompeya, qué ver allí y cómo llegar desde Roma

Por el 8 febrero, 2022

Una ciudad próspera sepultada bajo las cenizas y lava de un volcán. Esa es la esencia de Pompeya, una suerte de ciudad fantasma que aún hoy sigue desentrañando sus secretos según siguen apareciendo nuevos restos arqueológicos.

Y ese es, precisamente, el atractivo para los turistas que, cada año, contados por millones, se adentran entre sus calles para tratar de desentrañar la historia de un pueblo que quedo reducido a nada dejando su huella bajo los restos de la erupción.

Después del Coliseo de Roma y de la Galería de los Uffizi en Florencia, Pompeya, en Nápoles, es el tercer entorno más visitado por el turismo internacional.

«La diferencia entre este enclave y el resto de monumentos que se visitan de forma masiva en Italia tiene que ver con la normalidad. Pompeya no era la capital del Imperio Romano, ni siquiera contaba con monumentos de la talla de las Arenas o de los arcos de triunfo que se elevaron en las grandes ciudades. Pompeya era una ciudad con un pulso normal, donde sus habitantes tenían una vida rutinaria. Y eso, acercarse a la verdadera esencia del Imperio Romano desde la normalidad y ver la catástrofe cara a cara es lo que lleva cada año a que más de 4 millones de turistas decidan visitarla» explican desde Hellotickets.

Para visitar a fondo la ciudad se necesitan unas cuatro horas, con lo que también es una opción interesante para quienes viajan hasta la Ciudad Eterna y deciden, desde Roma, planificar esta excursión de Hellotickets a Pompeya para aprovechar su viaje a Italia.

5 enclaves imprescindibles que visitar en Pompeya

Aunque merece la pena verla sin prisa, lo cierto es que siempre hay ciertos hitos que no pueden dejar de visitarse para sentir que de verdad se ha estado y disfrutado al máximo de la ciudad.

El primero de ellos es la Casa de Fauno, construida en el siglo II a.C y descubierta a principios del siglo XIX en una de las excavaciones desarrolladas. Quien la visita se adentra en una de las casas romanas más grandes y lujosas que había en Pompeya.

De ahí se recomienda dar el paso al Templo de Apolo, que deja muestra de una sociedad creyente y que rendía culto, en este caso, a un dios griego a través de un templo del que hoy se ven las escalinatas y columnas.

Quienes buscan sorprenderse, no pueden olvidarse de visitar una de las casas mejor conservadas y que aún hoy sigue asombrando después de casi 2000 años de historia: la Villa de los Misterios, donde se conservan frescos que hablan del estilo de arte, vivienda y gusto de los romanos.

En cuarto lugar, las Terme Sabiane son un complejo de baños romanos. Estas termas, que dividían su espacio para separar a hombres de mujeres en el disfrute bien recuerdan al concepto actual que se tiene de spa. Sin duda, una forma de comprender de dónde viene el culto al cuerpo y al bienestar.

Finalmente, nadie que haya visitado Pompeya puede haber pasado por alto el prostíbulo histórico más llamativo de la ciudad: el Lupanar. Se trata de un edificio con dos alturas que apenas lleva 15 años abierto al público y donde las camas de piedra y los frescos eróticos dejan a la imaginación el estilo de esparcimiento de los habitantes de Pompeya.

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