Sugerencias para visitar el Coliseo de Roma

Por el 4 agosto, 2021

La Eterna. La capital del Imperio. Una de las cunas de la civilización actual. Eso es Roma, a la que llegan todos los caminos, a la que, según dice Javier Reverte, se esconde.

Porque pasa como con Nueva York. Pisar Roma es sentirse en escenarios conocidos, en edificios que han sido fotografiados, rodados y catalogados en historia miles de veces. Viajar a Roma es querer volver antes de irse. Es enamorarse del barullo, del caos de su tráfico, del caracter italiano, de su gastronomía y, cómo no, de su historia.

De hecho, bien merece al menos una semana para poder hacerse con una ciudad inmensa, en la que todo habla de un pasado glorioso pero que hay que ser capaz de comprender sin prisa.

Una de las primeras visitas agendadas es, sin duda, la zona más histórica, en donde es recomendable visitar Foro Romano y Coliseo Romano entradas reservadas para evitar las colas que se forman cada día para ser testigo del anfiteatro más grande construido por el Imperio Romano.

Durante más de 500 años, este edificio, creado a base de travertino, hormigón y ladrillo, entre otros materiales, fue capaz de entretener a más de 65.000 espectadores que acudían a ver las batallas navales o lucha de gladiadores entre otros eventos que se celebraron desde que fuera inaugurado en el siglo I en una celebración que duró hasta 100 días y a la que acudieron todos los ciudadanos de Roma.

Es increíble pisar una edificación con más de 2000 años de historia que, aún hoy, tiene ese halo de poder de los Emperadores que fomentaron su construcción y que, posteriormente, fueron mejorándolo.

En los alrededores de este monumento se encuentra también un punto de interés imprescindible: el Foro Romano. Es necesario hacerse a la idea e imaginar que eso era el centro de todo el Imperio Romano, donde estaban los arcos que hablaban de los triunfos, los templos de sus dioses, las basílicas que hablaban ya de la transición al catolicismo y monoteísmo, la Curia, sede del Senado donde se tomaban decisiones que no solo afectaban a la ciudad sino al resto de territorios.

Solo con esto, se puede dedicar un día, pero Roma tiene mucho más: las fontanas que son historia del cine como la de Trevi, donde es imprescindible echar una moneda para volver y pedir otro deseo, la Piazza Navona, la escalinata de la Plaza de España, el Panteón de Agripa, la Boca de la Veritá, el Puente y Castillo de Sant Angelo, las iglesias en las que disfrutar de las pinturas y esculturas de los grandes maestros renacentistas, el Vaticano, los Palazzos con su estilo único…

Son tantos los planes posibles en la capital italiana que, siempre, es recomendable ir con las entradas compradas para evitar perder el tiempo.

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