Berlín: pobre y sexy

Por el 7 junio, 2013
Berlin Historico

Aunque el título de la entrada choque y nada tenga que ver con la realidad de las calles de Berlín, es como la define su propio alcalde.

Y parte de razón lleva. Gracias a la guía española que nos ha puesto airberlin junto con Visit Berlín en el OTA Trip Around the World, que hoy cumple su segundo día en la capital alemana, las palabras del edil no van desencaminadas ya que Berlín tiene una deuda a sus espaldas con cifras que pondrían a más de uno los pelos de punta.

Tras un maravilloso pero rápido desayuno en el NH Friedrichstrasse con el resto de compañeros de viaje (Adrià, Carla, Fernando, Miguel, Patricia y Vero), nos hemos adentrado en sus calles para respirar la verdadera ciudad.

Alexanderplatz, la Torre de la Televisión, el Ayuntamiento y la fuente a Neptuno (que antes estaba dentro del Palacio Real, demolido en 1951 y que quiere volverse a reconstruir, aunque sólo la fachada, antes de 2025 gracias a una parte de donaciones privadas y particulares), y las antiguas caballerizas del Palacio Real, que actualmente es la Universidad de Música y que a sus pies tiene el río Spree han sido el aperitivo.

Llegar a la Isla de los Museos y ver, junto con la Catedral el principio del Berlín imperial que va a lo largo de la principal avenida Unter den Linden es llegar a su corazón histórico.

Los memoriales que tiene alrededor cualquier visitante, llegan  a poner los pelos de punta. Desde el de la Bebel Platz (donde se quemaron en 1933 más de 40.000 libros), pasando por el memorial Neue Wache, típico del neoclasicismo alemán, simple, limpio y donde una mujer llora a su hijo caído bajo una cúpula transparente.

Ya de camino hacia Checkpoint Charlie, la famosa aduana que separaba ambas partes de Berlín, se erige la Gerdarmenmarkt, una de las plazas más bonitas y tranquilas de la capital. La Deucher Dom compite con la Französischer Dom en lo que se podría traducir como la plaza de las cúpulas gemelas, aunque, como no podía ser de otra forma, la alemana es aproximadamente 10 centímetros más alta que su imagen francesa. Queda completo este emplazamiento con el Konzerthaus.

Tras un descanso en uesische Sna playa artificial, con hamacas incluidas, en Checkpoint Charlie, la siguiente parada era llegar a Schlesische Strasse, al otro lado de lo que queda del Muro de Berlín.

Ver en directo el Muro, con las pintadas que se han visto mil veces, impacta mucho más de lo pensado. No se pueden dejar de visitar el Mini que parece que sale de la fachada y el beso de Henrich Honecker con Leónidas Breznev.

Tras un breve descanso en el hotel para recobrar fuerzas, gracias de nuevo a Visit Berlín y aireuropa, nos hemos dirigido a cenar a uno de los restaurantes vegetarianos más punteros de la ciudad: el Cockies Cream.

Pese a que para llegar a él es complicado ya que hay que acceder atravesando lo que parece un sitio de descarga, no hay puerta señalizada y hay que llamar un timbre, todo merece la pena.

Su carta, aunque no muy extensa, es vegetariana pura. Cualquiera de los platos que se elija es un acierto. Sorprende no sólo la presentación, sino los maridajes de ingredientes que te dejan degustar.

Además, si luego quieres conocer la noche berlinesa, tras acabar la cena, sólo tienes que bajar las escaleras para encontrarte varias pistas con música diferente y más de una sorpresa en cada uno de sus pasillos. Merece la pena no desvelarlos y dejar que cada turista los recorra.

Un comentario

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