Vivir el Praga de 9 días

Por el 11 septiembre, 2013
Destinos de cine Praga - Upitravel

Si hay una película que nos muestra el encanto de Praga y de sus rincones es, sin duda, la dirigida por Joel Schumacher, 9 días.

Esta peli, en la que un espectacular Chris Rock tiene que conseguir hacerse pasar por su gemelo asesinado para evitar una catástrofe nuclear, tiene como uno de sus escenarios la capital de la República Checa.

Desde la llegada al aeropuerto de Václav Havel Praga, nos adentramos en la magia de esta ciudad.

Si hay una imagen que queda grabada en la retina de todo aquél que llega a Praga, es su famoso Puente de San Carlos, el más antiguo de la ciudad y que cruza el río Moldava y que comunica la Ciudad Vieja con la Ciudad Pequeña.

En su parte baja, accesible desde sus escaleras (también famosas gracias a Tom Cruise en Misión Imposible), podrás encontrar restaurantes a las orillas del Moldava para poder disfrutar de una romántica cena con unas vistas inmejorables.

Una de las escenas más tensas, donde el propio Anthony Hopkins, interpretando al veterano agente de la CIA Oakes, tiene que negociar la entrega de una bomba nuclear junto con el personaje de Jake Hayes, tiene lugar en la isla Střelecký ostrov, muy cerca del puente de San Carlos y que tiene unas magníficas vistas.

No pasan por alto durante las imágenes de la propia cinta el Antiguo Palacio Real de Praga, una joya arquitectónica que da paso al famoso callejón de Oro, donde puedes respirar el espíritu de Kafka en su estado más puro y que también tiene cerca la propia Catedral de San Vito.

Aunque para muchos la visita a un cementerio no entra en su concepto de turismo, la película nos muestra el de Olsany, donde los protagonistas tendrán que acudir a otra de las citas con los “malos”.

Pero si hay un cementerio en Praga que nos habla de la historia y que impresiona sobremanera, es el cementerio judío, en pleno centro de la ciudad dentro del barrio judío. Aunque sorprenda, desde aquí os animamos a que no paséis por alto esta visita.

La escena final de la película no puede tener mejor escenario que el Monasterio de Strahov, que pese a que en el film aparece como lugar desangelado y sin nada que ofrecer, nada más lejos de la realidad.

Su biblioteca es de las más espectaculares que vas a ver, compuesta por dos salas comunicadas por un pasillo y con miles de ediciones más que curiosas de la Biblia.

Lo dicho, Praga es una ciudad para visitarla, con calma, a pie, sorprendiéndose de los tesoros que esconde entre sus rincones, sin dejar de visitar el reloj astronómico, aunque no salga en la película, o disfrutando de su tradicional teatro negro… Praga embruja, eso lo aseguramos.

Un comentario

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