Rabat, capital marroquí, no turística

Por el 13 Julio, 2017

Rabat, la capital de Marruecos, es un destino que comienza a estar dentro de los circuitos turísticos, al margen de las capitales Imperiales como Fez o de otros destinos más conocidos por los occidentales como Marrackech o Tánger.

Sin duda, cuando uno viaja hasta esta capital, espera una ciudad preparada para el turismo. Sin embargo, más allá de denominarse como tal, poco desarrollo ha sufrido en este sentido.

Recomendaciones para disfrutar de Rabat

Asegúrate la época del año: si viajas en verano, prepárate para temperaturas elevadas que, junto con la humedad de ser ciudad costera, complican un poco la vida del turista. Además, echa bien un ojo al calendario. Durante el Ramadam, por ejemplo, tendrás complicado poder sentarte en sus terrazas o locales ya que no estarán abiertos al público siguiendo su ayuno. Eso podría encarecer sobremanera tu presupuesto diario.

No temas los petit taxis: muchos turistas temen, por la idea de taxi que tenemos en occidente, moverse en taxi por la ciudad. Aunque a pie podrías recorrerla, no te lo pienses y disfruta de la sensación de vivir una aventura en su alocado tráfico. Los precios son ridículos si los comparas con las capitales europeas y desde luego entenderás por qué es tan ruidosa la ciudad. ¡Pitan por todo!

Aprovecha para moverte en tranvía: es una de las modernidades de la ciudad y podrás comprar tu ticket en cualquiera de sus paradas. Solo hay dos líneas, así que no es complicado poder saber cuál coger. Eso sí, ten en cuenta sus horarios. Es la forma más sencilla de llegar desde el zoco de Rabat al de Salé, pasando por la famosa Torre de Hassan, donde deberás parar sí o sí.

Te recomendamos que te pierdas por los zocos, eso sí, elige bien la hora: perderse por sus zocos y por sus estrechas calles es vital para comprender en parte su cultura, pero ten en cuenta la hora para poder salir después con indicaciones, porque es muy muy fácil que te pierdas. Se dice, se cuenta, se rumorea, que al caer el sol todo cobra vida en sus plazas…no te pierdas el espectáculo. Aunque también es cierto que no es tan espectacular como en otras capitales.

Visitas: obligada visita a su puerto, a alguna de sus playas (dicen que las mejores están a diez kilómetros del centro), por sus tiendas, la Torre de Hassan y el Mausoleo, sus Museos, Chellah y Salé.

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